Tradiciones de Cachorrilla

Las Bodas

Comencemos por describir cómo era una boda en Cachorrilla según mi madre, Enriqueta Bueno.
En aquellos años (1950 o antes) en Cachorrilla las bodas eran una fiesta para todo el pueblo. A pesar de que corrían unos años en los que el trabajo duro y la pobreza eran una constante, esta tradición unía al pueblo para celebrar este acontecimiento, y como tal, los preparativos de la boda se planificaban con mucha antelación.
Cuando las familias de los novios anunciaban la boda de sus hijos, empezaban a criar las reses destinadas a la celebración. Criaban aquel ganado del que podían disponer de forma que todo el pueblo tuviese una parte de carne ese día en el acontecimiento. Además se encargaban del arreo para sus hijos, algo que en aquellos tiempos no era nada fácil.

La víspera de la Boda.

Tradicionalmente, en la víspera se realizaban los preparativos finales; pero no cualquier preparativo. Las familias sacrificaban las reses ya criadas de modo que estuviesen listas para el día siguiente; además se preparaban los dulces tradicionales de Cachorrilla, como son las floretas, los coquillos y las perrunillas. Todo el pueblo colaboraba preparando la celebración.

... despídete niña hermosa
de tus lindos hermanitos
para mañana a la noche
ya los dejarás solitos.

Novia, si no tienes padre
quien te eche la bendición
a la puerta de la iglesia
te la echa nuestro señor.
La música tampoco faltaba; típicamente se recorrían las calles a la alborada con un acordeón, cantando a la novia estrofas del Verdeguea. Todo esto se hacía hasta que se levantaba la novia de la cama; los padres entonces invitaban a los que cantaban a beber algo comiendo algunos dulces hechos ese día.

La mañana de la Boda.

En la mañana del día de la boda el sonido de un acordeón en la calle llamaba a la gente del pueblo, quienes se iban incorporando poco a poco al cortejo al paso por las puertas de las casas cantando el verdeguea. Mientras tanto, los padrinos iban a buscar al novio y a la novia. Era costumbre entonces que la novia posase de rodillas mientras su padre le daba la bendición oyéndose estrofas del Verdeguea.

... despídete niña hermosa
de la casa de tus padres
por ser la última vez
que de ella soltera sales.

Cuando entres en la iglesia
repara y mira hacia atrás
los padres que te han criado
no los vayas a olvidar.

Novio, a la novia te entrega
mira a ver cómo la tratas
que la han tenido sus padres
como tacita de plata.

Ya como marido y mujer.

Finalizada la celebración eclesiástica y ya como marido y mujer, llegaba el banquete. El pueblo entero asistía al acontecimiento; primero era costumbre el comer los dulces preparados el día anterior, seguido las paellas hechas con los menudillos de las reses, después la carne, vino quinado y ensalada. Aunque todo estaba pagado, era costumbre que los padrinos pasaran la bandeja para que la gente del pueblo diera la voluntad para los novios, eso sí, aquellos que podían dar algo.

Llegada la tarde, los novios recibían en su nueva casa los dones de sus familiares. Según el grado de parentesco que tenían con los novios, la familia daba fanegas, medias fanegas, cuartilla o celemín de trigo o cebada. Pero eso no es todo. La gente del pueblo también colaboraba para que los recién casados pudieran empezar su nueva vida.

Era costumbre que los novios y sus familiares fueran por las calles recogiendo lo que se llama "la manada". La gente ofrecía presentes a los recién casados en forma de comida; garbanzos, chorizo, trigo etc. Hay que mencionar que los chavales recorrían el pueblo de puerta en puerta con sacos donde recogían los presentes para los novios. Todo esto se hacía mientras se cantaban otras estrofas del Verdeguea.

... que te vaya bien queremos
y esto es lo que deseamos
que no tengas que venir
en ca' tus padres llorando

Esta calle está enrollada
con piedras de chocolate
que la ha enrollado el padrino
para que la novia pase.

El Verdeguea contempla también estrofas de comedida picaresca dedicada a los novios:

... la novia le dio al novio
la mano por la gatera
y nadie supo saber
lo que el novio le dio a ella.

El día de todos los Santos

En aquellos años de pobreza vivía gente que no disponía de nada para comer. Había algunos tan pobres, que solo tenían la ropa que llevaban y un sitio donde dormir, pero sin futuro para el día de mañana. El día de Todos los Santos, era costumbre que aquellos desamparados acudiesen a la iglesia y una vez allí, doblaran las campanas durante toda la noche.

Con esa señal, todo el pueblo hacía una recolecta destinada a ayudar a esas personas que no tenían nada.